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UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA​

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Echo un vistazo de reojo a mis apuntes y veo qué tal se ha dado el mes. Bien, gracias, parecen responderme. Paso página, al percatarme de que en el país todavía andamos sin gobierno; pese que hay un pequeño ejército multiforme de listillos intentando formarlo sin demasiado convencimiento. Con suerte, quizá para cuando vea la luz esta publicación, habrá consenso. Desciendo del púlpito de los intocables y regreso al mundo real, el cual, me enriquece mucho más. Mientras una anciana octogenaria repele a su atacante con una llave demoledora y contundente de karate, una estanquera valerosa se defiende de su atracador a golpe de casco de motorista, propiedad del bandido. Todavía quedan heroínas y héroes anónimos. Mientras nuestros niños se exornan con el pijama nuevo, con el fin de solidarizarse con otros infantes, menos afortunados en pro de fomentar la adopción legal caída en desuso, los abominables narcos se superan cada día utilizando transportes más sofisticados: en submarino; ya ves tú. Como ya digo, esto es la pera. Una de cal y otra de arena. Qué sin vivir. Debajo del tupé rubio como la espiga, se esconde el John Wayne particular americano, huésped ocasional de la cúpula del Capitolio. Apañados estamos. Y ahora lo del Impeachment. ¿Cómo le explico yo a mi hija lo que significa la palabreja, si ni siquiera yo misma sé el alcance de sus tentáculos? Ya está: Le contaré otro cuento, hasta que empiece a cuestionarse mi verdadero estado mental.

 Cuando ya creo que mi sonrisa parece brotar, ¡PAM! se me congela de súbito con un rictus amargo, retorcido, justo en el instante que fijo mi retina de nuevo en el diario: Aumenta el número de mujeres fallecidas violentamente a manos de sus parejas o ex parejas; crece el número de pateras rescatadas en el mar; a los loteros se les multa, por vender lotería en las calles; a un vendedor de la ONCE, lo encuentran fallecido en su caseta después de once días, que maldita sea la numérica redundancia; se negocian soterradamente por ahí, intercambios inconfesables entre Crimea y eso que llaman DUI. Como ya digo, de vez en cuando salpica alguna verbigracia escrita en hora buena. Apresado el castaña, leo. A ver cuánto tiempo está a la sombra el tipo, con el patrimonio escandaloso y con malas artes que ha acumulado. Y mientras la trata de blancas crece en sentido opuesto a la prima de riesgo –y no me refiero a mi prima Josefina, que también; pero a lo ancho-, Irán, apaga Internet para presionar a la población como quien le quita un caramelo a un chaval. Y ahí están nuestras chicas y chicos (cambiando de tercio), que en deporte nos dan una alegría tras otra; como quien pare canciones que no gemelos, pues alhajas con dientes tal y como está la vida, sólo de visita.

Si alguna vez te golpeas el pecho henchido como un gorila, no te olvides de que 270 millones de personas emigran de sus países, debido a conflictos bélicos; que no es por gusto. Tampoco olvides, que somos un país que desgraciadamente, tiende al apagón cultural; dadas las estadísticas publicadas últimamente. Y ese dato, tampoco es motivo de excelencia. Pero soplaremos las ascuas de nuevo con aliento de orgullo torero, como caracteriza a nuestra idiosincrasia y aderezada raza. Mientras otros se parten la cara a boinazos, como en Chile, en EEUU y en Hong Kong, aparece una estrella brillante en un horizonte sin éxodo: La Priops Californis, una especie de animal que cuenta con millones de años en su haber vital y que al parecer, piensa disfrutar de más cumpleaños felices sin velas. Sacudo la cabeza, intentando no parecer demasiado negativa.

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